Wednesday, August 16, 2006

En la últimas décadas se ha producidos un clima favorable a la descentralización, especialmente en lo que se refiere a la autonomía del nivel municipal para las organización y gestión de los servicios locales.

Como resultado de ello, en muchos países de la región, se han introducido reformas descentralizadoras orientadas al fortalecimiento de los gobiernos municipales. Sin embargo, el centralismo mantiene una gran fuerza en muchos países, por lo que sigue existiendo una centralización de facto.

Prácticamente en todas las constituciones políticas de la región se reconoce la garantía institucional de la autonomía de los municipios. En la práctica, sin embargo, las relaciones entre gobiernos locales y centrales están caracterizadas más por la subordinación que por la igualdad, cooperación y coordinación entre administraciones y organizaciones territoriales del Estado.

Los procesos de descentralización son aún incipientes y los municipio está lejos de constituir un actor relevante en la gestión de desarrollo local. En muchos casos, siguen ligados a las tareas tradicionales de administración y fiscalización territorial y prestación de algunos servicios locales. Los municipios latinoamericanos son instituciones generalmente débiles, de poco poder económico, político, ideológico y de negociación, limitados en su autonomía, autoridad, legitimidad y capacidad de gestión.

En general, se puede decir que predominan en la región los municipios con el poder ejecutivos fuerte y legislativo débil, lo que contribuye a que la gobernabilidad municipal sea frágil. Como resultado, la administración municipal tiende a estar altamente personalizada en la figura del alcalde. Este estilo de administración provoca varios problemas, destacándose entre ellos, la falta de administración “empresarial” y problemas de discontinuidad administrativa.

El número de concejales en proporción al número de residentes habitantes es extremadamente reducido en los municipios de la región en comparación con los estándares internacionales. La consecuencia de ellos es que los mecanismos de representación democrática tiende, sobre todo en grandes municipios, a ser estructuras centralizadas con poca representación de la ciudadanía y escaso control del electorado sobre el concejal o cargo público elegido.

En general, existe una notable brecha entre las competencias o atribuciones traspasadas a nivel municipal y su capacidad institucional para ejecutarlas.


Frecuentemente el traspaso de competencias se ha hecho sin la transferencia correspondiente de autoridad efectiva, ni el acceso a recursos financieros adecuados. Además, muchas de las competencias de los municipios son compartibles o concurrentes con otras administraciones, y su capacidades y de gestión, dependen de la cooperación con otras instancias públicas.

Un punto crucial es la precariedad de los recursos municipales y su fuerte dependencia de fondos de fiscales transferidos desde otros niveles de gobierno. En esas condiciones de precariedad financiera, sólo los municipios que albergan población de altos ingresos pueden hacer viables sus competencias, lo cual tiende a acentuar las desigualdades entre municipios ricos y pobres. Como la distribución es muy desigual en los países de la región, el proceso de descentralización tiende a acentuar las desilgualdades

A ellos hay agregar que muchos gobiernos locales adolecen de importantes limitaciones en cuanto al manejo eficiente en comparación con las entidades centralizadas.


Hay, en general, una vasta gama de situaciones y condiciones en extremo precarias y deficientes que se esconden detrás del término “municipio” . en la práctica, muchos de los llamados municipios carecen de los elementos necesarios para operar y cada vez se ven más recargados en sus finanzas y capacidades.

En algunos países con masiva población indígena se ha un sistema formal municipal sin tomar en consideración la tradición comunal local, causando procesos de desorganización sociocultural de diversa magnitud. Esto contrasta con las experiencias extrarregionales en donde se tomó la precaución de respetar las tradiciones locales.

Saturday, August 12, 2006

UNA MIRADA A LA POBLACIÓN MUNDIAL


Hace casi siete años, en otubre de 1999, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, designó El Día de los 6.000 Millones. En esa fecha la población mundial alcanzó la cifra que duplicó la población en 38 años. El crecimiento era cada vez más acelerado, con 3.000 millones alcanzados en 1961. A la humanidad le tomó miles de años llegar a los 1.000 millones, y menos de 200 para llegar a 6.000 millones. Las cifras históricas muestran la curva exponencial del crecimiento poblacional.

Hace 2.000 años se estima que la población mundial era del orden de los 231 millones y estaba concentrada en el área alrededor de los ríos del viejo continente y el norte de África. Desde el Yangtze en China hasta el Po en Italia, pasando por el Ganges en la Inglaterra, el Tigris en Mesopotamia y el Nilo en África. La distribución de la población mundial siguió más o menos igual por unos 1.500 años, tiempo en que demoró en llegar a 500 millones.
Cuando los europeos llegaron a América su población estaba concentrada en México y en Perú, cuyos habiatantes sumaban más que todo el resto de las Américas. Las regiones de mayor población siguieron siendo el sur y oriente de Asia. Recién al comenzar el siglo XIX, se calcula que en 1802, la población mundial alcanzó los 1.000 millones. En el año 1900, la población mundial pasó los 1.560 millones, triplicándose en 400 años.
Al empezar el siglo XX gran parte del mundo pertenecía a los imprios europeos. La mayoría de las fronteras de África se establecieron en Europa, mediante el Tratado de Versalles de 1919, y la distribución de la población había variado. Para entonces la población de Norteamérica había crecido diez veces, al igual que la de Gran Bretaña. A partir de 1900, la proporción de la población mundial que residía en Europa empezó a caer. En 1900 era el 15%, en 1960 el 11% y en el 2000 dolo el 6%. Esto refleja la reducción de nacimientos en el primer mundo frente al acelerado aumento en el tercero.
Densidad y distribución
Con más de 150 millomes de kilómetros cuadrados de territorio y 6.500 millones de habitantes, en promedio hay solo 43 personas por cada km2, pero esta estadística incluye la helada Groelandia y el Desierto del Sahara. La realidad refleja las condiciones geográficas, climáticas y económicas. Hoy los diez países de mayor población, que superan los 120 millones de habitantes, tienen densidades muy variadas. El más poblado, China, con más de 1.300 millones de habitantes tiene 136 personas por kilómetro cuadrado.
EE.UU., que ya está casi en 300 millones, tiene solo 30 personas por km2, y Rusia con 142 millones solo 8. De los países que pasan los 100 millones de habitantes, el más densamente poblado es Bangladesh con 1.002 habiatntes por km2. La mayor densidad se dá en las pequeñas ciudades-estado. El Principado de Mónaco, con menos de dos km2 y 32.000 habitantes, tiene más de 23.000 por km2. Hong kong, una isla que incluye una pequeña parte del continente, tiene solo 1.092 km2 para 6'900.000 habitantes y es el tercero en densidad poblacional con 6.407 por km2, seguido de Singapur -isla de 700 km2 y 4,4 millones de habitantes- con 6.333 por km2. De los países propiamente dichos, entre los más densamente poblados después de Bangladesh están dos islas: Taiwán con 636 habitantes por km2 y Puerto Rico con 446 habitantes; de los países continentales Holanda con 392, seguida de Bélgica con 341 y El Salvador con 327 están entre los más densamente poblados.
El Perú,en el puesto 183, tiene la misma densidad poblacional que Brasil y Chile: 22 habitantes por km2. En Brasil, la población es alta con 186 millones, pero también lo es el área con 8,5 millones de km2, Chile es el caso inverso con solo 756.00 km2, pero no más de 16 millones de habitantes. Al extremo de la tabla está Bolivia con 8,8 millones, más de 1 millón de km2 y 8 habitantes por kilómetro cuadrado.
Las Proyecciones
Las últimas cifras muestran que a la población mundial le ha tomado 72 años en triplicarse y luego duplicarse en 38 años en llegar a 6.000 millones en el año 1999. Se estima que para el año 2027 llegará a los 8.000 millones, lo cual muestra que el proceso se ha desacelerado. La primera duplicación (entre 1950 y 1600) tomó 650 años; la segunda entre (1600 y 1802) tomó 202 años. Luego (entre 1802 y 1927) se volvió a duplicar en 125 años, pero le tomó sólo 47 años en duplicarse (de 1927 a 1974) y alcanzar 4.000 millones.
Ahora surge un cambio. porque según las proyecciones la siguiente duplicación -de 4.000 millones en 1974 a 8.000 millones en el 2027- tomará más de 50 años. Esto indica que el proceso se ha desacelerado y, tal vez lo más importante, que el incremento real es aún menor, porque la cifra de población no solo refleja nacimientos sino también expectativa de vida. Hoy hay más gente en el mundo no solo por los que nacen, sino por los que ya nacieron viven más tiempo.
La demografía es más compleja de lo que parece a primera vista. Las proyecciones no solo deben tomar en cuenta los nacimientos. También la mortandad infantil y la espectativa de la vida determinan cómo evoluciona la población. A medida que mejora el nivel de vida de las naciones disminuyen los nacimientos y la edad promedio aumenta. Hoy los países del primer mundo tienen una población cada vez má vieja.
Gracias a su creciente prosperidad, la demografía de los países más poblados también está cambiando, con una población que envejese y menor número de nacimientos. Según las últimas proyecciones de la División de la Población de la ONU, en el año 2020 la población mundial llegará a 7.600 millones y le tomará 30 años llegar a 8.900 millones en el 2050. Esto indicaría que la población mundial alcanzará su pico en cada siglo, sin llegar a los 10.000 millones. De cumplirse la sproyeccines, se detendría una de las mayores amenazas a la supervivencia humana. Aún no se vislumbra solución a otra: el calentamiento global.