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Tuesday, November 24, 2009

TUMBES. LA AMISTAD SE CONSOLIDA

La ruta Spondylus reforzará lazos entre el Perú y Ecuador

*La vía construida tras la firma de la paz modernizará el tránsito binacional.
*La obra se realizó con aporte de los dos países y de la Unión Europea

El caos y el desorden que soportan todos los que cruzan el Puente Internacional Aguas Verdes-Huaquillas serán cosa del pasado a partir de mañana cuando se inaugure la ruta Spondylus, una moderna carretera binacional. Esta vía servirá para afianzar la comunicación y los negocios entre peruanos y ecuatorianos.

Las localidades de Loma Saavedra (Perú) y Loma del Zorro (Ecuador) eran hace solo once años unos emplazamientos militares donde los cañones esperaban agazapados para vomitar horror y dolor, pero ahora en esos pueblos ya no hay armas ni odio, sino una hermosa carretera construida con una donación de la Unión Europea (US$67,5 millones), más las contrapartidas de los gobiernos peruano (US$19,52 millones) y ecuatoriano (US$18,84 millones) respectivamente.

Esta nueva fase de las relaciones entre ambos países es simbolizada por el Puente Internacional de la Paz que será inaugurada por los presidentes Alan García Pérez y Rafael Correa, quienes estarán acompañados por embajadores de las naciones que ayudaron a construir esta obra.

Francisco de Bacas, el encargado de dirigir a los obreros que daban los últimos toques a la obra, refirió que el eje vial que unirá Guayaquil y Piura tiene 538 kilómetros, pero lo que inaugurarán los presidentes será un tramo de 11,5 kilómetros que comprende la variante internacional y los puentes ubicados entre las localidades de Santa Rosa (Ecuador) y Tumbes (Perú).

LOS BENEFICIOS
Desde el punto de vista económico, esta obra permitirá que el transporte de carga y pasajeros ya no circule por las caóticas localidades de Aguas Verdes y Huaquillas, lo que significará un ahorro de tiempo en el traslado de la carga y mayor seguridad para los viajeros.

La directora de la Oficina Descentralizada de Relaciones Exteriores, Hilda Palermo, destacó que la nueva ruta tendrá un centro binacional de atención en frontera que permitirá realizar los trámites de migraciones, aduanas y revisión policial de manera más rápida a los viajeros.

La construcción de esta carretera, que se inició en febrero del 2007, ha permitido generar 2.500 empleos directos. Entre los trabajadores hay unas 300 familias que viven en los pueblos de la frontera. Ellos fueron contratados para reforestar las zonas adyacentes a la vía con unos 18 mil plantones de especies nativas. La nota discordante durante la inauguración la podrían dar los pobladores de Aguas Verdes, quienes realizarán una protesta pues temen que la nueva vía les quite trabajo.

CLAVES
A. El Perú y Ecuador sostuvieron desde el nacimiento de sus repúblicas disputas territoriales que los llevaron a protagonizar varias guerras.

B. Hace once años, los dos países sellaron la paz con la firma del tratado de Itamaraty, en Brasil.

C. Con la firma de la paz nació en Fondo Binacional Perú-Ecuador que busca realizar obras de integración y desarrollo en ambos países.



Tuesday, May 08, 2007

El uso del territorio se ha prácticado desde épocas muy remotas con intencionalidad explorativa, de explotacíon, politico-administrativa, de protección y muchas razones más. Este uso se ha manifestado en forma intuitiva y expontanea pero con algunos criterios de sentido común, sin saber muchas veces que se trataba de una forma de ordenamiento territorial.

Parece que esta práctica de definir usos y aprovechamientos de espacios y territorios nace paralelamente con la aparición de la agricultura, es decir al aparecer poblaciones sedentarias, que frente a la necesidad intuitiva de aprovechar en forma equilibrada su entorno comienzan de manera expontanea a establecer limites tangibles e intangibles.

Sin embargo, en algun momento se presentó desequilibrios que generaron desigualdades sociales y económicas provocando conflictos tanto entre los pobladores de una misma sociedad como entre pobladores de sociedades distintas y por añadidura presiones al ambiente que ponen en riesgo su capacidad de resilencia.

Identificada la necesidad de poner orden y administrar el territorio, los tecnológos buscan entre muchas teorías aquella que se aplique al espacio y conlleve satisfacción para la población total (entendiendo total como la contenida en un territorio determinado). Surgen entonces postulados de enfoque sectorial que identifican aspectos particulares de una realidad y trabajan en su solución.

Las corrientes de planificación llevan a Europa (6ta. Reunión de la Conferencia de Europa /1980) y luego al resto del mundo conformar equipos de planificación para el ordenamiento territorial, entendiendose a éste como una disciplina científica, política, interdisciplinaria, global, técnica y administrativa, cuyo objetivo es el desarrollo equilibrado de la región y la organización física del territorio como un concepto rector.

Sunday, April 22, 2007

Ya hay mucho rumor y queja sobre los límites marinos entre nuestro vecino Chile y nuestro país, principalmente venida la insatisfacción de nuestra parte. Vamos a leer la explicación de El Comercio al respecto en su editorial del 15 de este mes:


Asuntos pendientes que deben resolverse.

Nuestra cancillería, junto con la chilena, no pueden dejar de abordar estos asuntos pendientes para solucionarlos civilizadamente dentro de plazos preestablecidos

Ha sido muy oportuna la acción de la cancillería peruana de enviar a la ONU la Ley de Líneas de Bases de Dominio Marítimo, saliéndole así al frente a las pretensiones chilenas de apropiarse indebidamente de territorio que, sin lugar a dudas, le pertenece al Perú.

No solo intenta apropiarse de un área de terreno equivalente a cuatro manzanas a orillas del mar, sino también, siguiendo la línea del paralelo, proyectarla 200 millas mar adentro, con lo cual el área se incrementa exponencialmente. En el documento presentado a la ONU se precisa que la frontera con Chile es el Punto de la Concordia y no el Hito 1 como pretende nuestro vecino del sur. Para ello han venido creando confusión al mezclar dos asuntos que corren por vertientes separadas: la frontera terrestre y la marítima.

LA FRONTERA TERRESTRE
El límite terrestre está perfectamente delimitado por el Tratado de Lima de 1929, el Protocolo Complementario y las actas de la respectiva comisión bilateral demarcatoria de 1930. Hay incluso croquis y mapas firmados por el jefe de la delegación chilena, Enrique Brieba, que no admiten cuestionamiento ni discusión (ver mapa 1).

Sin embargo, Chile pretende establecer que el límite no empieza en la orilla del mar y desconocer lo que firmó en las actas de la comisión demarcatoria con referencia al Punto de la Concordia: "Este punto de intersección del arco trazado con la orilla del mar será el inicial de la línea divisoria entre Perú y Chile" (El subrayado es nuestro). Y claro, si ambos países llegan al mar, el límite tiene que empezar en su orilla. Pretender soslayarlo es contrario a toda lógica y no podría tener otro sentido que el de aprovecharse de la situación.

¿Cómo surge entonces el embrollo?

Primero: En el año 2000 la Marina chilena --que ha sido aparentemente la responsable de ir atizando el problema-- sostuvo que el límite no está en la orilla del mar sino en el Hito 1 --denominado confusamente Orilla del Mar-- que se ubicó 264 metros tierra adentro (pues se pensaba que de estar en la orilla se habría ido destruyendo con las olas).

Segundo: Como el límite pactado no es una línea recta a partir de la orilla sino un arco cuyo vértice está a 10 kilómetros, en el puente del río Lluta, la línea curva que nace del mar sube ligeramente hacia el norte. (Ver mapa 2).
Se colige entonces que si, según Chile, la frontera se origina no en la orilla sino en el Hito 1 y desde este punto se traza una línea hacia el mar, siguiendo el paralelo geográfico, Chile terminaría apropiándose de 37.610 metros cuadrados (ver zona rayada en mapa 3), unas cuatro manzanas urbanas.

Buscando consolidar su infundada pretensión, la Marina chilena levantó en el 2001 una caseta de vigilancia en ese triángulo que, como resulta evidente, es territorio peruano. La justa y rápida reacción peruana obligó a la Marina chilena a desmantelarla.

Tercero: En el año 2000 la Marina chilena publica un mapa que, sustentado en su Ley de Línea de Bases Marítimas, señala la frontera marítima chilena mediante una línea horizontal dibujada sobre el mar. ¿Y dónde empieza la línea? ¡Por supuesto! Lo hace arbitrariamente en el Hito 1 y no en el que señala el tratado: el Punto de la Concordia en la orilla del mar. Es decir, pretende apropiarse no solo de las cuatro manzanas de territorio peruano, sino también del dominio marítimo proyectado desde el paralelo que empieza en el Hito 1.

Cuarto: En enero del 2001 se publica en el diario "El Peruano" la Ley 27415, dirigida a crear un nuevo distrito y señalar los territorios de la provincia de Tacna. Por un error se consignó el punto de la frontera con Chile que se inicia en el Océano Pacífico como el Hito 1. Este error fue corregido por la Ley de Líneas de Bases de Dominio Marítimo del 2005.

Pretender endilgarle a este error la facultad de cambiar los límites del Perú, como algunos medios chilenos han intentado, tampoco tiene sentido. La frontera está fijada por el Tratado de 1929 y punto. En todo caso, rige aquí el principio legal de que el error, si lo hubiere, no es fuente de derecho.
Es más, un fallo del propio Tribunal Constitucional chileno observó el proyecto de ley que creaba la región Arica-Parinacota, evitando así que el Hito 1 quedara consagrado como el inicio del límite fronterizo.

El hecho es que hoy estas cuatro manzanas son pretendidas por Chile.
EL LÍMITE MARÍTIMOA diferencia del terrestre, el límite marítimo constituye un diferendo sobre el que El Comercio editorializó detalladamente el 3 de noviembre del 2005. En él argumentábamos que la línea limítrofe marítima debe ser equidistante para ambos países, posición que propugna la Convención del Mar. (Ver mapa 4).

Para entender el tema recordemos que la frontera Perú-Chile está en el punto en que la costa del continente cambia de orientación. De venir bajando oblicuamente hacia la derecha (sur-este, ver mapa 4), al llegar a Chile pasa a orientarse hacia el sur.

¿Qué resulta de esto? Si proyectamos la territorialidad marítima de cada país, la línea que traza Chile se orienta directamente hacia el oeste mientras que la del Perú va hacia el sur oeste. Es decir se superponen. (Ver mapa 4). Como consecuencia, puertos peruanos próximos a la frontera terminan, como Sama e Ilo, teniendo la zona de mar controlada por Chile a solo 20 y 40 millas respectivamente (ver mapa 5). Por todo ello, como señala precedentemente la doctrina del derecho del mar --y también la razón-- el límite debiese ser el punto intermedio o equidistante. (Ver mapas 4 y 5).

El hecho es que en el Tratado de 1929 no hay mención a cómo se proyectará esta línea. En 1954 y en 1969 el Perú firmó con Chile unos convenios en los que se le otorga a ese país el derecho de pescar en la zona. Chile asume que esos convenios le confieren la territorialidad, pero en sentido estricto no existe un tratado de límites marítimos.

Por su parte, el Perú sustenta, con toda razón, que arreglos provisionales de carácter pesquero, para facilitar la orientación de embarcaciones de escasos recursos náuticos y sin categoría de tratado de límites, no pueden pretender definir los límites fronterizos entre dos países.

Sin embargo, si una embarcación pesquera zarpa de Sama y avanza hacia el oeste más de 20 millas entra a espacio irregularmente controlado por Chile y la embarcación es capturada (ver mapa 5).

¿Por qué firmó el Perú esos convenios? Para muchos habría habido falta de perspectiva. Y la historia parece confirmarlo. Sin embargo, debe tomarse en cuenta el contexto de la época: la prioridad en aquel momento era impulsar y consagrar internacionalmente la nueva doctrina de las 200 millas, enarbolada conjuntamente por Perú, Chile y Ecuador, principalmente para enfrentar la depredación del mar por las grandes flotas pesqueras internacionales. Posteriormente, los problemas demarcatorios con Ecuador y los temas pendientes de cumplimiento del Tratado de 1929 con Chile (El Chinchorro, muelle de Arica, etc., recién resueltos en 1999) habrían hecho que el Estado Peruano tuviese otras prioridades en el tema limítrofe.

Sin embargo, ya en 1986 el Ministerio de Relaciones Exteriores cursó una nota a la cancillería chilena para señalar la improcedencia de la línea marítima basada en el paralelo.

¿Qué hacer frente a la situación?

Primero: No radicalizar el tema ni exacerbarlo apasionadamente. Por el contrario, dejar que la cancillería peruana trate estas delicadas negociaciones a través de los canales adecuados. Ya ha dado un importante paso con la presentación ante la ONU de la Ley de Líneas de Bases de Dominio Marítimo. Con ello ha puesto en el debido contexto algunos documentos adoptados por el Perú en décadas pasadas y que han llevado a confusión.

Segundo: Condenar, a ambos lados de la frontera, el aprovechamiento irresponsable, especialmente de algunos políticos, que actúan sin importarles el grave perjuicio que pueden causarle al país.

Tercero: Proceder a formalizar la adhesión del Perú a la Convención del Mar, marco legal que regula el derecho del mar en el mundo de hoy y que permitiría, entre otras ventajas, una sustentación más sólida de la posición peruana con respecto de la línea marítima equidistante.

Cuarto: Exhortar al Gobierno a continuar con las acciones necesarias para zanjar el tema del Punto de la Concordia, así como el diferendo marítimo, para lo cual debe aplicar una estrategia firme y coherente que, dentro de los plazos necesarios y sin interrupciones, lleve ambos asuntos a un feliz término.

En cuanto a la frontera terrestre, el tema es muy claro: Chile no puede dejar de respetar lo que firmó. Hacer lo contrario sería desconocer el Tratado de 1929 y abrir entonces una caja de Pandora, que sabe Dios qué más contrariedades podrían traer para todos. No es pues un tema que se deba "encapsular"; todo lo contrario, debe solucionarse antes de que continúe entrampando más la relación entre nuestros países.

Quinto: En cuanto al diferendo marítimo, al no existir un tratado de límites específico en vigor, se debe encontrar una solución basada en la equidad y el mutuo deseo de arreglar las cosas.

Para tan deseado desenlace, Chile, y especialmente su Marina, deberán dejar de lado la obstinada posición de que no hay asuntos pendientes entre los dos países. ¿Es que no existe un área de cuatro manzanas en la costa reclamada por Chile y que pertenece indiscutiblemente al Perú? ¿Es que no existe acaso un diferendo marítimo que mantiene en tensión la relación entre ambos países?

Nuestra cancillería, junto con la chilena, no pueden dejar de abordar estos asuntos pendientes para solucionarlos civilizadamente dentro de plazos preestablecidos. Empecemos por recordar que el Tratado de 1929 es de amistad y decidamos conversar bajo ese espíritu. Luego se podrá analizar la posibilidad de ir en busca de árbitros o cortes internacionales.

Nuestro vecino del sur debe entender que hay mucho en juego. Se abre para ambos un futuro promisorio dentro de la economía mundial. Y cuanto más unidos estemos mejor nos irá. ¿Podemos enfrentarlo con este lastre que perturba nuestras relaciones? ¿No son acaso los sectores radicales y beligerantes de ambos países los que más se benefician con los continuos embrollos, dificultando su solución?

No pudiéndose negar a lo evidente, le corresponde ahora a Chile, que fue el gran beneficiado con la Guerra del Pacífico, asumir de manera responsable el cierre definitivo de estos asuntos pendientes. Así, superados estos, podremos mirar en conjunto hacia delante.

Wednesday, August 16, 2006

En la últimas décadas se ha producidos un clima favorable a la descentralización, especialmente en lo que se refiere a la autonomía del nivel municipal para las organización y gestión de los servicios locales.

Como resultado de ello, en muchos países de la región, se han introducido reformas descentralizadoras orientadas al fortalecimiento de los gobiernos municipales. Sin embargo, el centralismo mantiene una gran fuerza en muchos países, por lo que sigue existiendo una centralización de facto.

Prácticamente en todas las constituciones políticas de la región se reconoce la garantía institucional de la autonomía de los municipios. En la práctica, sin embargo, las relaciones entre gobiernos locales y centrales están caracterizadas más por la subordinación que por la igualdad, cooperación y coordinación entre administraciones y organizaciones territoriales del Estado.

Los procesos de descentralización son aún incipientes y los municipio está lejos de constituir un actor relevante en la gestión de desarrollo local. En muchos casos, siguen ligados a las tareas tradicionales de administración y fiscalización territorial y prestación de algunos servicios locales. Los municipios latinoamericanos son instituciones generalmente débiles, de poco poder económico, político, ideológico y de negociación, limitados en su autonomía, autoridad, legitimidad y capacidad de gestión.

En general, se puede decir que predominan en la región los municipios con el poder ejecutivos fuerte y legislativo débil, lo que contribuye a que la gobernabilidad municipal sea frágil. Como resultado, la administración municipal tiende a estar altamente personalizada en la figura del alcalde. Este estilo de administración provoca varios problemas, destacándose entre ellos, la falta de administración “empresarial” y problemas de discontinuidad administrativa.

El número de concejales en proporción al número de residentes habitantes es extremadamente reducido en los municipios de la región en comparación con los estándares internacionales. La consecuencia de ellos es que los mecanismos de representación democrática tiende, sobre todo en grandes municipios, a ser estructuras centralizadas con poca representación de la ciudadanía y escaso control del electorado sobre el concejal o cargo público elegido.

En general, existe una notable brecha entre las competencias o atribuciones traspasadas a nivel municipal y su capacidad institucional para ejecutarlas.


Frecuentemente el traspaso de competencias se ha hecho sin la transferencia correspondiente de autoridad efectiva, ni el acceso a recursos financieros adecuados. Además, muchas de las competencias de los municipios son compartibles o concurrentes con otras administraciones, y su capacidades y de gestión, dependen de la cooperación con otras instancias públicas.

Un punto crucial es la precariedad de los recursos municipales y su fuerte dependencia de fondos de fiscales transferidos desde otros niveles de gobierno. En esas condiciones de precariedad financiera, sólo los municipios que albergan población de altos ingresos pueden hacer viables sus competencias, lo cual tiende a acentuar las desigualdades entre municipios ricos y pobres. Como la distribución es muy desigual en los países de la región, el proceso de descentralización tiende a acentuar las desilgualdades

A ellos hay agregar que muchos gobiernos locales adolecen de importantes limitaciones en cuanto al manejo eficiente en comparación con las entidades centralizadas.


Hay, en general, una vasta gama de situaciones y condiciones en extremo precarias y deficientes que se esconden detrás del término “municipio” . en la práctica, muchos de los llamados municipios carecen de los elementos necesarios para operar y cada vez se ven más recargados en sus finanzas y capacidades.

En algunos países con masiva población indígena se ha un sistema formal municipal sin tomar en consideración la tradición comunal local, causando procesos de desorganización sociocultural de diversa magnitud. Esto contrasta con las experiencias extrarregionales en donde se tomó la precaución de respetar las tradiciones locales.