Thursday, March 06, 2008

La pobreza y el Ordenamiento Territorial

El componente antrópico guarda en su interior clases establecidas en forma autónoma, las que se identifican por su grado de desarrollo imperfecto y una clase emergente que intenta un desarrollo perfecto. De alguna manera se han establecidos bloques de poblaciones que se enmarcan bajo la denominación de Mundo Desarrollado y Mundo Subdesarrollado y una tercera definición incluye a quienes de alguna manera intentan pertenecer al primer grupo consiguiendo que los identifiquen como Mundo en vías de Desarrollo.

Las características homogéneas que presentan las diferentes clases antrópicas obedecen a su cultura y no su asentamiento espacial lo que conlleva a la creación de regiones. De ahí que sus limites (fronteras) sólo cumplen fines politico-administrativos pero no impiden que influencias de todo tipo ingresen o salgan.

Dentro de las fronteras política-administrativas nuevamente encontramos clases diferenciadas: poblaciones con capacidades de compra, acceso a muchos servicios y a una vida confortable; otras poblaciones con algunas limitaciones pero que gozan de varias posibilidades y una tercera población que en algunos casos presenta una base ancha en la pirámide poblacional, carentes de posibilidades o con mucha limitaciones, son los llamados “pobres” o “en situación de pobreza”.

Ser pobre en el mundo no es ni delito ni debería ser razón de vergüenza, pero es condición de vida precaria, marcada por la obtención de comida, refugio y vestido casi siempre en cantidades insuficientes junto a un constante sentimiento de marginación y lástima a través de la mirada desvalorizante de aquellos que los observan como un ser humano inferior.

Las personas pobres viven en comunidad, ocupando un espacio que se constituye en su hábitat cultural y practican costumbres y actividades más o menos homogéneas. Está homogeneidad es la base para el desarrollo de un sentido de pertenencia, donde lo grupal prima sobre lo individual.

Estos espacios que han sido designados como territorio, brindan una oferta de recursos que los habitantes explotan para su sobrevivencia o provecho y con los cuales generan su oferta de productos y servicios. Así como la industria funciona muchas veces con capacidad ociosa , existe un nulo o sub aprovechamiento de muchos recursos, quedando estos consignados en algún listado de potencialidades. El modelo social que se configura en poblaciones pobres es principalmente cooperativo en territorios rurales y asociativos en territorios periurbanos.

En situaciones ideales, los asentamientos humanos se constituyen luego de identificar aspectos del espacio que les son propicias para satisfacer sus necesidades, pero no se limitan a encontrar todas las satisfacciones en una sola área, por lo cual designan algunas áreas como favorables para tales beneficios y otras para cuales beneficios o incluso algunas como áreas no aptas por sentidas como no propicias o peligrosas. Es decir establecen su “habitat” y su “nicho”. Esto en sentido estricto no es lineal pues en tiempos actuales la masa humana sigue las directrices de sus líderes que en ocasiones no se enfocan al bien común sino a intereses personalísimos.

Los asentamientos humanos anteriores a la revolución industrial armonizaban sus emplazamientos con las bondades y limitaciones de la naturaleza, luego a partir de la revolución industrial los asentamientos humanos subordinaban los procesos naturales al desarrollo de la sociedad deviniendo en la actualidad en una visión que desconoce o ignora las características de la naturaleza que la rodea.

De lo anterior podemos intuir que los asentamientos humanos pobres tienen entre sus prioridades la satisfacción de necesidades básicas y para su obtención no resienten ni perciben daños ambientales como tales, porque no son concientes del valor ambiental ni ecológico. Aún si lo percibieran, el aspecto solidario con la sociedad en su conjunto, no es entendido como valor en si, pues existe al interior de estas comunidades una fuerte sensación de abandono por la misma sociedad que le exige responsabilidad ambiental.

Se entiende tres formas de asentamientos humanos en situación de pobreza:

* Oriundos cuya zona se encuentra actualmente deprimida.
* Migrantes que se asientan en zonas carentes de servicios básicos y poco aptas para su bienestar.
* Poblaciones de tránsito que se asientan temporalmente.

Por otro lado el ordenamiento territorial llevado a cabo según intereses locales no sólo pretende crear zonificación para el uso del suelo sino también identificar los recursos potenciales con que cuenta el territorio, su oportunidad de aprovechamiento y sus limitaciones.

El ordenamiento Territorial (OT) parte de la idea de orden, que presupone una organización de cosas o situaciones. Es entendido como un proceso de planificación integral y concertado que analiza los intereses y conveniencias de la población y en base a ello desarrolla un ideal de organización espacial. Del diagnóstico, análisis y prospectiva territorial se obtendrá un plan de ordenamiento territorial (POT) que se constituye en herramienta técnica y orientadora que guiará a la población hacia determinadas actividades que nacen de la vocación del espacio pero también de los intereses de la población, por tanto, dicha construcción espacial será concordada.

En el caso de las tres formas de asentamiento mencionadas para la clasificación de poblaciones en situación de pobreza, este ordenamiento pretendido se encuentra con la dificultad de convencer a la población de cambiar de actividades, de usos de los recursos disponibles o incluso de migrar a otras áreas.

Los Oriundos, cuya zona se encuentra actualmente deprimida tienen a su favor la potencialidad de sus recursos, recursos que no “ven” aún teniéndolos o que no saben como aprovecharlos por que sus conocimientos son limitados, por ello un proceso de ordenamiento territorial pasa por generar capacidades en sus pobladores y emponderarlos de forma que se autogestionen en función de oportunidades macro, tal es el caso de caseríos con respecto de su distrito, distrito con respecto a su provincia, etc.

Esta forma implícita de dar apoyo a la zona permite pedir a cambio una toma de responsabilidad por parte de la población. La previa visibilización de su realidad les permita entender que las prácticas que vienen haciendo no son las más adecuadas, que existen mejores maneras de hacer las cosas en provecho propio y de terceros y que el progreso es posible mediante un trabajo coordinado y organizado. Esta es una posibilidad para evitar un mal manejo de sus recursos sea por sub explotacion o por sobre explotación.

En el caso de los migrantes que se establecen en lugares inhóspitos, vulnerables frente a los procesos naturales, que no disponen de servicios básicos y que el suelo que ocupan es eriazo sólo se puede esperar asentamientos insalubres donde la precariedad abra paso a situaciones de violencia, desarticulación familiar y consecuentemente desmandes sociales. La pobreza y su pésimo emplazamiento generan una sinergia negativa que encarecen los costos de prestación de servicios, abastecimiento de alimento y acceso a vivienda digna. El ordenamiento de este territorio generalmente pasa por una zonificación de las autoridades sobre los que debe ser una zona de trasporte, un colegio, una posta, etc. Pero no inciden en el individuo como motor social, seguramente basándose en que el mercado regula en automático.

Aquellas poblaciones de tránsito que se entienden como asentamientos temporales que darán paso a una migración futura, tal vez de pequeños flujos humanos, se establecen debido a los mecanismos de regulación del mercado ya que generalmente estas poblaciones son aledañas a un punto de extracción o transformación de recursos que les brinda la oportunidad de obtener ingresos en forma directa o indirecta.

Este territorio carece de planificación por ser considerado tierra de nadie y de todos, quienes se establecen ahí lo hacen sabiendo que sólo será por un determinado tiempo y luego regresarán a su lugar de origen o se trasladaran a otro lugar similar o que brinde mayor perspectiva. Un proceso de ordenamiento territorial frente a esta realidad debe iniciarse con mecanismo de control estricto que vele por la conservación y buenas prácticas de la zona.


Conclusiones
El territorio de un asentamiento humano no se limita al emplazamiento sobre el cual asientan sus casas ni es sólo los límites administrativos de pertenencia, sino que abarca hasta donde su influencia se deja sentir. El ordenamiento del territorio concebido así, resulta una tarea que requiere del análisis de redes de interacción, dependencia o influencia.

Las poblaciones en situación de pobreza en áreas rurales, los son con respecto al modelo de desarrollo urbano, por que no disfrutan de las comodidades y distracciones, ni educación sofisticada, pero no lo son para ellos mismos, pues la cosmovisión rural se basa en el principio: la naturaleza provee. Orientar la gestión de estas zonas es perfectamente plausible si no se corrompe esta filosofía.

En la ciudad, las poblaciones pobres crecen en zonas periurbanas a mayores tasas que las zonas rurales, por lo que el ordenamiento de estas regiones pasa por vincularlas de manera más participativa en la dinámica de la ciudad, mejorando la infraestructura como resorte para sus actividades y al mismo tiempo sensibilizando en la responsabilidad que les toca en la gestión de una mejora de la calidad de vida individual y colectiva.
El grupo límite, aquel pobre que bordea las posibilidades de ascender a un estrato superior, sea por su energía para el trabajo o condiciones de razonamiento superior al promedio, plasma su nuevo estatus a través de la creación y generación de valor, lo que conlleva un aumento de sus ingresos y por ende mayor consumo. Esta nueva forma de vida configura un impacto diferente de los pobres sobre el espacio, pero no por diferente es mejor.