Tuesday, August 05, 2008

Los marginados del mapa político



En las 80 localidades fronterizas del país vive casi el 5% de la población peruana. Cada una de estas regiones carga con el peso del olvido y de una crisis que parece eterna. ¿Qué hace el Estado por ellas?


Por Ricardo León


En las últimas semanas las zonas fronterizas del Perú han sido noti­cia por tres hechos puntuales.

Uno: llegan a los diarios fotos de nativos no contactados tomadas desde una avioneta y se discute du­rante algunos días acerca de la tala ilegal y su efecto en las comunida­des que recorren Purús, en el lírni­te entre Ucayali y Brasil.

Dos: el soldado peruano Fre­ddy Huayunga Vela recibe un bala­zo en el pie durante un tiroteo con integrantes de las FARC en Güepí (Putumayo), donde el Perú tiene instalado un puesto de vigilancia. El ministro de Defensa, Artero Flo­res-Araos, dice al día siguiente que "a veces hay hechos problemáticos en la zona" (una forma elegante de decir que no es para tanto).

Tres: el presidente Alan García asiste a las celebraciones por el aniversario de la independencia de Colombia y se reúne por un par de horas con Álvaro Uribe y con Lula da Silva en Leticia, la ciudad colom­biana más cercana al punto en el que convergen las fronteras de los tres países. Los mandatarios se pro­meten mutuamente luchar contra el terrorismo. A la cita acude tam­bién Shakira, quien después canta algunas canciones.

Eso es lo último que conocemos de la vida en las fronteras del país, ahí donde también se celebran las Fiestas Patrias. Lo que pocos saben es que en Purús la situación es tan crítica como uno puede imaginar: la única vía de acceso es la aérea y por eso una gaseosa allá cuesta 8 soles y un galón de gasolina bordea los 60 soles.

Tampoco se conoce mucho de las tres únicas actividades co­merciales que se pueden desarro­llar en Estrecho (en Putumayo), el punto más lejano de la frontera con Colombia. Allá, la pobla­ción puede trabajar para el mu­nicipio durante tres meses ca­da año (cuando hay alguna obra pendiente) ,o que pedir un em­pleo temporal en una fábrica de camu camu que funciona solo en noviembre y diciembre, o puede dedicarse a sembrar hoja de coca ilegal para venderla a acopiadores colombianos; esta actividad sí es rentable durante todo el año.

“Como es una población muy reducida, para el sistema político no es redituable dedicarse a estas zonas”

Tampoco se conoce mucho de la problemática establecida en la lo­calidad de Santa Rosa (Loreto), en la triple frontera, un pueblo donde la insignificancia es objetiva: aquí la moneda corriente es el real brasi­leño o el peso colombiano; las mo­nedas de un sol solo se coleccionan (dicho sea de paso, el presupuesto mensual del municipio es de 3.00 soles como máximo). Aun así, la noticia que se comentó sobre la reunión en la frontera fue que el presidente García se sentó al lado de Shakira.


EL REINO DE LA ASIMETRIA

De la pared de la oficina de la Direc­oión Nacional de Desarrollo Fron­terizo (que pertenece al Ministerio de Relaciones Exteriores) cuelgan cinco cuadros. Son los mapas de las regiones fronterizas del Perú.

La oficina la dirige Eduardo Martinetti, un funcionario que ha viajado a las fronteras y que las co­noce en el sentido político de la pa­labra. Él sabe que si las zonas fron­terizas están como están es porque no hay una políticaforrnal de desa­rrollo orientada a estas. "Como se trata de una población reducida (solo el 4,8% de la población total vive en distritos fronterizos), para el sistema político no es redituable dedicarse a estas zonas, además que es muy costoso”, comenta.

Por eso se diseñó un antepro­yecto de ley que permita diseñar medidas concretas para la aten­ción a las zonas de frontera. Este anteproyecto, sin embargo, aún se pasea probarías comisiones del Congreso esperando que alguien lo discuta, que alguien lo apruebe y que alguien lo firme.

Porque el diagnóstico ya se tie­ne."Hay una gran asimetría entre la situación en las localidades fron­terizas y la del resto del país, pero, además, con respecto a aquellas lo­calidades que están del otro lado de las fronteras", explica Martinete, y luego agrega: "Se está buscando, con esta ley, diseñar paquetes de inversión; es decir, no vamos a ir a Puros solo para llevar agua, por­que también necesitan medicinas y luz. Cada una de estas localidades es muy compleja". Vista desde Lima, la vida en algunas fronteras es casi un concepto kafkaiano.


PERÚ A LO POBRE

También con cuadros estadísticos se pueden conocer estas fronteras de las que nadie habla. Según ci­fras recientes, de las 80 localidades fronterizas la mayoría no tiene ac­ceso a servicios básicos. Por ejem­plo, en el distrito de Río Santiago (Amazonas) la carencia de agua potable llega al 100%, lo mismo que en Putumayo y Alto Tapiche (Loreto) y Huata (Puno). Y en Amantani, Capaso y Cojata (Puno) la población sin luz eléctrica alcan­za también el 100%.

Por otro lado, del total de la po­blación fronteriza, el 14,15% es analfabeta (el promedio nacional es de 7%), pero en las localidades puneñas de Capachica, Vilque Chi­coy Ollaraya esta tasa llega al 30% y en Yurua (Ucayali) alcanza el 39%. Además, de los distritos fronteri­zos, la tercera parte presenta nive­les de desnutrición infantil supe­riores al 40%, aunque en Bagua (Amazonas) puede llegar al 65%.

Estas son solo las cifras que es­tánmásalamanoy, curiosamente, son las que aparecen en la sección "Exposición de motivos" del pro­yecto de ley que hasta ahora nadie discute. Y mientras nadie lo discuta, los cinco cuadros de las regiones fronterizas seguirán colgando en la pared de una oficina ministerial como el eterno tema pendiente y mientras nadie lo discuta, ese 4,8% de la población seguirá sin­tiendo que el mundo-o el Perú-es ancho, pero sobretodo ajeno.

El problema de la trata de personas
Como parte de una investiga­ción sobre la situación de las zonas de frontera y su rela­ción con la trata de personas, funcionarios de la Organiza­ción Internacional para las Migraciones (OIM) recorrió en las últimas semanas cuatro puntos: Puno, Madre de Dios, Tumbes Tacna. El objetivo fue escuchar a las autorida­des para elaborar un estudio al respecto.

Dolores Cortés, represen­tante de la OIM en el Perú, ex­plicó: "No hemos podido ver que se haya desplegado una política coherente en el tema fronterizo. Los niveles de vi­da en muchas de estas zonas se contradicen con el despegue de un país que crece rápidamente”.

Cortés destacó que en lñapari, en el límite con Brasil, se este llevando a cabo un plan de desarrollo entre las autoridades lo­cales. "Ese podría resultar un programa piloto interesante en el futuro". Comentó.
। Comentó।
[1] TUMBES. La dinámica del contrabando va de la mano con las nulas medidas de seguridad en el puente fronterizo. Como se ve en la foto, aquí la policía es un adorno.
[2] PUNO. Para el grueso de la población puneña, el comercio ilegal a través de Bolivia es el único mecanismo de supervivencia. Es, sin duda, el mercado ilegal más grande del país.
[3] UCAYALI. Purús es la localidad más alejada de la capital. La única vía de acceso es aérea y el precio del flete eleva el costo de la canasta básica hasta niveles imposibles.
[4] LORETO. Semanas atrás se realizó un entrenamiento militar de Putumayo, en la frontera con Colombia. Pero el descontrol en las zonas permanente: es casi una tierra de nadie.
[5] MADRE DE DIOS. La carretera Interoceánica podría cambiar la vida de los habitantes del lñapari, frente a Brasil. Es una de las fronteras relativamente estables del territorio.
[6] TACNA. La relación con Chile es azuzada por algunos grupos políticos para ganar adeptos. Lo urgente es controlar la presencia de narcotraficantes y contrabandistas.