Friday, October 30, 2009

Por: Jorge Chávez [Economista y ex presidente del BCR]

¨La Ambigüedad en las fronteras causa un malgasto de recursos, y perdemos todos los peruanos¨

¿Qué implicancias económicas tiene un país sin límites internos definidos?
Una situación así es una fuente de conflictos, ya que puede haber negocios en esos límites y se inicia la disputa por quién cobra los impuestos y quién se beneficia de las ganancias. Como hemos visto, esto puede definir también qué distrito, provincia o departamento se queda con el canon de un yacimiento en la zona sin delimitar. Lamentablemente, este tipo de ambigüedades hace que conflictos históricos causados por el agua, por ejemplo, entre Puno y Moquegua o Moquegua y Arequipa, no se puedan resolver.

¿Al establecer estas fronteras solucionaremos los conflictos?
No creo que la institucionalización de una frontera sea una panacea. Lo que significa es el primer paso para lo que tenemos pendiente, una macrorregionalización. El país está muy fragmentado, tenemos demasiadas fronteras en el territorio peruano. Este proceso de regionalización se hizo al revés, convirtiendo en regiones espacios geográficos que no son autosustentables. Con menos regiones habría mayores mejoras sociales y económicas.

¿Por qué si traía tantos beneficios no funcionó esa propuesta cuando se presentó?
El ensayo que hubo en el gobierno anterior fue negativo porque se realizó de arriba hacia abajo, sin una claridad total en la información. Eso culminó en un proceso electoral que estuvo en contra de modificar la Constitución.

Lo que falta entonces es voluntad políticaLos intereses de los políticos y caudillos priman mucho en esta disposición. La mayoría quiere tener poder y recibir ingresos, lo que genera una mayor fragmentación. Una capital, una provincia, no puede avanzar si se dejan de tomar decisiones porque no hay consenso entre sus centenares de representantes. Vemos el caso de pequeñas zonas rurales que son distritos y que no pueden desarrollarse, incluso con las ingentes sumas del canon que reciben.

¿Se reducirían los gastos si tuviéramos límites claros?
Sin duda habría mucha más eficiencia en el uso de los recursos. Una macrorregión tendería a privilegiar planes de alto impacto que beneficien a toda su jurisdicción, como proyectos de agua potable. Ahora, como cada decisión de gasto lo toma el alcalde provincial, se distribuye el canon de manera caótica. Hay pueblos de 20 mil personas que reciben sumas millonarias, mientras que otras colindantes no reciben nada. Desequilibrios como este producen conflictos.

Si el primer paso para este orden son las fronteras, entonces esta demarcación es urgente…
La ambigüedad en las fronteras causa un malgasto de recursos y quienes perdemos somos todos. El nivel de bienestar sería mayor con límites bien demarcados y macrorregiones. Para esto necesitamos estadistas en el Congreso, ya que la mayoría de políticos no se atreve a tocar este tema porque afectaría su popularidad.
Por: Vanessa Romo Espinoza

CAMBIOS EN LA DEMARCACIÓN TERRITORIAL SON NECESARIOS ANTE LOS PROBLEMAS LIMÍTROFES

CAMINO A LAS MACRO REGIONES

* Son 1.740 distritos y 146 provincias los que cuentan con límites referenciales.

* Distribución de la riqueza sería más equitativa con cartografía unificada

El distrito de Ituata, al suroeste de la provincia puneña de Carabaya, vivió décadas de cordial convivencia limítrofe con Ayapata, su par colindante. Entre ellas, se ubicaban diez kilómetros en silente disputa. Hasta que el oro apareció. Hace tres años, el Ministerio de Energía y Minas estableció la zonificación del área y se dio una decena de concesiones mineras en Lucumayo, Chacallaje y parte de Winchumayo. Los límites entre Ituata y Ayapata pasaron de ser de un tema irrelevante a motivo de conflicto entre dos pueblos.

Sin embargo, estos diez kilómetros son solo una pequeña pieza del gran rompecabezas que desde el 2002 se propuso armar la Dirección Nacional Técnica de Demarcación Territorial de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). Según esta entidad y el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el 95% del territorio nacional cuenta solo con límites referenciales, y el otro 5%, aunque cuenta con leyes que estipulan sus límites, no han sido verificadas en el campo. Es decir, de los 1.834 distritos y 195 provincias que hay, más de 1.740 y 146 respectivamente no han cerrado sus fronteras.

PROBLEMA BICENTENARIO
El dilema limítrofe se inicia con la creación de la República, en 1821. “Empezaron a formarse departamentos, provincias y distritos. Cuando estas se creaban por ley, no se estipulaban los límites o se usaban referencias como haciendas y molinos que ya no existen”, señala Omar Landeo, director de la unidad encargada de la PCM. El general EP Carlos Tafur, director general del IGN, añade que la cartografía de la época tampoco colaboraba con estas definiciones. “Con el boom económico que implican los recursos empezaron los problemas”, dice.

Ante una falta de límites claros, los entes públicos usan como base oficial los mapas del IGN y el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) para sus proyectos. Sin embargo, el mapa que utiliza el IGN muestra incongruencias con el del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). “Hemos empezado una unificación cartográfica para solucionar este problema”, señala Landeo.

Mientras tanto, el proceso de saneamiento de límites en todo el país continúa. Tras siete años de trabajo, solo son 53 provincias en las que ya se ha realizado un diagnóstico y 16 de ellas ya tienen listo un expediente para presentarse en el Congreso, además de 33 de ellas en proceso (explicado en la infografía). Según la misma PCM, aún faltan 146 provincias por delimitar y según la Ley de Demarcación Territorial 27795, emitida en el 2002, el plazo para finalizar este trabajo sería en diciembre del 2011. “Creemos que tendremos todos los departamentos saneados en el 2020, pero tenemos una capacidad logística limitada”, indica Landeo. En su unidad solo trabajan 10 técnicos que deben cubrir un plan anual de 30 provincias.

SALIDAS EN DISCUSIÓN
¿Pero qué tan importante puede ser la demarcación oficial si hemos vivido 200 años sin ella? “No tener un territorio demarcado es no contar con desarrollo”, dice el ingeniero Alfonso Valverde, director de la Escuela de Ingeniería Geográfica de la Universidad Nacional Federico Villarreal. “Las inversiones en zonas en conflicto, donde generalmente hay recursos importantes, no se darían con seguridad ante el peligro de un conflicto. Incluso las municipalidades no pueden planear bien su distribución con este problema”, agrega. Valverde opina que los gobiernos regionales son los responsables de este retraso.

Para Landeo, esto va más allá de un tema de límites. “El país está irracionalmente dividido”, afirma. “El fin de esta demarcación es poder crear macrorregiones que nos ayuden a reorganizar el Estado. Esto solucionaría también estos conflictos, porque habría una equidad en la repartición de recursos. Por eso estamos alentando la fusión de distritos, donde recibirían hasta cuatro veces los ingresos del Foncomún”, resalta.

El camino es largo. La falta de consenso entre las partes que buscan delimitar sus distritos es indispensable para agilizar el proceso de saneamiento. “Hemos propuesto al Congreso que se cree la figura del arbitraje territorial interno. Las partes podrían elegir un arbitro en común o se podría poner el caso en un tribunal arbitral, como el centro de conciliación de la Universidad Católica o del Colegio de Ingenieros”, manifiesta.

"Necesitamos un país al detalle"
El director del Instituto Geográfico Nacional, general EP Carlos Tafur, informó que se ha iniciado la elaboración de una cartografía nacional de escala 1:25.000, es decir, un mapa del país cuatro veces más detallado.

“La carta a escala 1:100.000 tomó 40 años en hacerla. Ahora buscamos actualizarla porque necesitamos un país al detalle para poder tener un mejor planeamiento, lo cual servirá también al inversionista”, dijo.

El primer mapa con la nueva escala será el de Ica, con el que se comenzó a raíz del terremoto que sufrió en el 2007. “El trabajo siguiente será en Pasco, debido al traslado de su capital. Es indispensable conocer mínimamente dónde estará ubicado, y para eso sirve este mapa”, señaló.
El plazo para finalizar el proyecto nacional es de 5 años. “Lo podremos hacer si contamos con los recursos. Necesitamos S/.120 millones para esto”, explicó.

Las cifras
* 14 conflictos por demarcación territorial registró la Defensoría del Pueblo en setiembre. Cuatro de ellos son entre departamentos.

* 2 distritos, Jesús María y La Punta, son los únicos en Lima y Callao con límites fijados por ley.