Tuesday, September 03, 2013

Ordenamiento Territorial (1)

Para establecer una política de ordenamiento territorial, sugiero ir entiendo algunas definiciones. La idea de orden, presupone una organización de cosas o situaciones. Por tanto, ordenamiento se entiendo como la estructuración de elementos y vinculaciones. ¿Qué vinculaciones? Las que resultan de la interacción de estos elementos o aspectos.

Cuando nos referimos a territorio, pueden surgir algunas contradicciones o similitudes con el término “ambiente” o “medio ambiente”. La distinción entre ambiente y territorio es muy débil,  puesto que ambos conceptos en la práctica se superponen. Aunque la acepción “ambiente” sugiere muchas definiciones, me permito referenciar al concepto ecológico de “hábitat” y “nicho”. Es decir, al área constituida por fauna y flora más su entorno físico (aire, agua, rocas, relieve,  temperatura, clima, entre otras) así como sus interacciones. Si a ello, le agregamos la presencia del hombre en sociedad, considero pertinente adoptar la expresión de “territorio”.  Fuera de estas particularidades, aunque no triviales, la planificación de la intervención y gestión de la misma, en ambos casos, puede ser similar.

Si bien, ordenar un territorio, requiere visibilizar las relaciones entre una sociedad con otras sociedades, las relaciones de los miembros al interior de una sociedad y entre esta y la naturaleza, dichas relaciones obedecen a un proceso histórico con características propias. Estas características son el resultado  de la construcción cultural y su entorno biofísico existente.  Nunca ha sido, tan difícil como hoy, tratar de entender dichos procesos y sus impactos sinérgicos.

Se afirma que la práctica de la agricultura, influyo en el sedentarismo del hombre y por tanto en el uso del suelo. El aprovechamiento de ciertos espacios geográficos se realizó más o menos de manera intuitiva y espontánea, pero con algunos criterios de sentido común, sin saberlo, nuestras primeras aldeas aplicaron una forma de ordenamiento territorial.

Los asentamientos humanos a lo largo del tiempo, y en distintos emplazamientos, han dejado huellas de un respeto por el ambiente en general, pero también una constante lucha entre los hombres por el acceso a los recursos que brinda la naturaleza.  Hoy, luego de millones de años de existencia humana, la no intervención en la organización espacial es la tesis menos aceptada. Dejar que se auto-regulen los territorios es dejar que el caos impere y se abran más, las brechas de la injusticia y el atropello, tanto al hombre como al ambiente. 

Con todo, se hace necesario un espacio para la reflexión, respecto a los destinos de un país, una región o una localidad, de cara al futuro deseado por sus habitantes.