¿ Por qué ser formal en el Perú ?
-Si retrocediera 20 años y tuviera que resolver a empezar su negocio, ¿lo haría en la calle o con una pequeña empresa formal?
-En la calle.
Mario Farfan, más conocido como el tío Mario, es el dueño de la mejor anticuchería de Barranco y ni por un momento duda de su respuesta. Hacer empresa en el Perú no es hoy mucho más fácil de lo que era cuando él empezó con una carretilla en 1986. "formales desde el comienzo pueden ser los que tienen un capital que arriesgar. El que no puede arriesgarce primero tiene que ver si el negocio funciona".
Según las últimas estadísticas de las que dispone el Ministerio de Trabajo (de hace tres años), las empresas informales en el Perú suman 1 millón 855 mil. Al Estado le interesa que cada vez más empresas arranquen como formales, pero ¿existe realmente una política para lograrlo? No, lo que existen son programas e iniciativas que están repartidas por todo el aparato del Estado y que en conjunto representan una mejora. Pero al carecer de un sentido, de un mismo objetivo, terminan por tener poco impacto. Según el Plan de Promoción y Formalización para la Conpetitivilidad y el Desarrollo de las mypes (2006), la economía informal peruana es la segunda de la región después de Bolivia.
Entonces, ¿qué hace atractivo ser formal? No se pagan impuestos, se aprovechan tarifas de servicios residenciales y no comerciales, tampoco hay que llevar planillas y , por último, se evita el engorroso trámite de constituir la empresa y obtener la licencia de funcionamiento. Las desventajas de ser informal son básicamente tres: La intranquilidad de trabajar sabiendo que cualquier momento el negocio puede ser cerrado o la mercadería confiscada, tener acceso aun mercado reducido y no tener acceso a financiamiento oneroso.
OTRA REALIDAD
"Pero el financiamiento no nos preocupa", dice Paul detrás de la caja rejistradora de su restaurante en el Centro de Lima: "cuando hemos invertido lo hemos hecho sin crédito". Este joven empresario que accedió a dar declaraciones a cambio de no revelar su nombre real, ha estudiado los flujos de su negocio y se ha puesto una meta de evasión de 30% al mes para mantener su margen de rentabilidad. "Lo que pasa es que muchos de mis proveedores no entragan comprobante y yo no tengo nada que restar del IGV para la Sunat".
"Yo sí quisiera que me den crédito, he pedido US$15.000 a varias instituciones, pero no tengo cómo demostrar mi ganancia", afirma desde otro lado de la ciudad un empresario cervecero, quien ha puesto por delante la meta de ampliar su mercado, hacer más caja y recién declarar sus ventas totales. Se ha puesto un plazo de dos años. En el restaurante y en la fábrica de cerveza la idea de aplicar impuestos escalonados de acuerdo con el tamaño de la empresa, suena bien. José Antonio Antón, asesor del Centro Cofide, afirma que hay dos medidas tributarias que pueden aplicarse para incentivar la formalización: primero, dar un período de gracia a quienes quieren formar una empresa y, segundo, establecer impuestos escalonados, demanera que, a mayor volumen de ventas, la empresa page más.
MUCHO POR MEJORAR
Pero lejos de crear respiros tributarios para las microempresas, en el Perú la Sunat aplica percepciones y retenciones, medidas mediante las cuales se cobran impuestos por adelantado y, si hay algo que devolver, se devuelve dos o tres meses despúes. "La estructura de la recaudación está hecha pensando en la facilidad para el recaudador y no para el empresario", afirma Hernán Guerra García. "Además, en una empresa muy chica probablemente sea el dueño quien tiene que hacer la cola de dos horas. ¿Cuánto dinero podría estar produciendo en ese tiempo?". Guerra García critica tambien que ningún político o alto funcionario haya planteado cómo acabar con las prácticas de los malos contadores, cuya asesoría consiste en ver cómo evadir al falso.
"Para mí, esa fue una experiencia muy traumática", cuenta Vilma Parra, dueña de la empresa Calzados Vilma: "cuando me formalicé tuve un contador que me llevó a evadir. Luego vino y me dijo, esto es lo que hice y ahora quiero la mitad". Tal situación llevó a Vilma a conocer sobre contabilidad. Hoy, si bien el Estado a través de Cofide dicta cursos de materias de gestión, la difución que tienen es insuficiente. Este tipo de asesoría en gestión puede darse también desde las incubadoras empresariales.
En el Perú hay varias, pero están en un nivel incipiente para la gran demanda de las microempresas. "Pero la formalidad también es un tema de educación", agrega Vilma: "mis hijos han tenido la suerte de formar empresas en sus colegios a través del programa Junior Achievement. Si yo hubiese tenido esa oportunidad, mi historia habría sido distinta", afirma Vilma, quien durante muchos años fue, como ella misma lo dice,"La reina" de las zapaterias ambulantes de Jesús María. Para ella tampoco fue fácil lidiar con la formalidad, pero al ver que otros comerciantes informales se quedaron sin acceso al financiamiento y sin crecer, sabe que tomó la mejor decisión. Por último, y no menos importante, es el tema del financiamiento, el cual muchos empresarios reconocen que es clave para crecer.
Esta semana, el Gobierno de Chile anunció que destinará US$550 millones para el financiamiento directo de microempresas. En el Perú los negocios informales acceden a la peor fuente de financiamiento, que son los agiotistas. Según el congresista Daniel Abugattás, presidente de la comosión de Producción y Mypes, el Estado dispone actualmente de US$500 millones para fomento de las mypes, administrados por distintas entidades. De ese total, solo s/.200 millones se destinan a un financiamiento especializado (que otorga el Banco de la Nación a través de microfinancieras). Un monto insuficiente si se aspira a que las iniciativas de crecimiento sean el motor de la formalización.

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