Wednesday, April 25, 2007

CUESTIONAMIENTO LIMÍTROFE

En un ejercicio de reciprocidad periodística, así como "El Mercurio" de Chile publicó completo nuestro editorial "Límites entre Perú y Chile. Asuntos pendientes que deben resolverse", difundimos ahora nosotros el publicado por ellos el martes pasado. Los peruanos debemos conocer también la posición de un medio de referencia sureño sobre tema tan trascendental y complejo.

A partir de la fecha, y consecuentes con lo que hemos señalado en nuestro Editorial del 15 de abril pasado, en el sentido de que el asunto debe ser manejado política y técnicamente por nuestras cancillerías, nos limitaremos a publicar solo lo que consideremos estrictamente indispensable sobre el tema.

Perú ha ido acentuando su cuestionamiento al límite marítimo vigente por medio siglo, incorporando elementos de objeción a la demarcación terrestre llevada a caboenl930, y tratando conjunta o separadamente ambos cuestionamientos. Su cancillería ha enviado a la Oficina del Mar de la ONU las coordenadas de su objetada Ley de Bases del 2005; su canciller ha hecho varias declaraciones y planteado el tema al nuestro; el diario El Comercio ha publicado una suerte de recapitulación, en un editorial dominical extenso, que dimos a conocer íntegramente en nuestra edición de ayer.

Originalmente, fue un cuestionamiento destinado a cambiar el límite marítimo establecido por casi 50 años, planteado en forma abierta desde el año 2000. Ese límite, definido en la declaración de las 200 millas peruanas de 1947, fue convenido en tratados perfectos, de 1952 y 1954, y es el paralelo geográfico. Fue precisado en el que se origina en el Hito 1 de la demarcación de 1930, mediante una comisión mixta y actas y notas diplomáticas del968yl969. Hacido practicado y reconocido por innumerables actos de ambos países y de terceros. El paralelos el límite, también, entre Perú y Ecuador, y entre este y Colombia.

En virtud de esta realidad. Chile no ha aceptado ni puede aceptar su negociación diplomática. Perú tiene abierto el camino de la Corte Internacional, que le franquea el Parto de Bogotá, en recurso que ha anunciado, pero no formalizado. Recientemente y enferma expresa en la Ley de Bases de Dominio Marítimo del 2005-, Perú ha extendido el cuestionamiento a la demarcación completada y vigente desde el año siguiente al Tratado de 1929. Postula que la demarcación terrestre debería iniciarse no en el Hito 1, sino en el punto Concordia, que caracteriza como diferente y con coordinadas decididas en forma unilateral. En realidad, la comisión mixta de 1930, obedeciendo literalmente al tratado, de- finió la frontera entre los hitos 1 y 80, dando estricto cumplimiento a ese instrumento. Así definida, ella no había sido cuestionada en tres cuartos de siglo.

"Las objeciones se refieren al Hito 1, definido en 1930 y confirmado en los acuerdos de señalización de 1968 y 1969, a partir del cual ambos países acordaron señalizar el límite del paralelo. Ese hito, según sus demarcadores, se instaló en "la orilla del mar" y no "en el agua", para resguardar- lo de su destrucción y teniendo en cuéntalas mareas. Así, aun cuando cumple con el tratado y sus instrucciones .y con lo obrado y reafirmado (mediando más de 30 años) por dos comisiones mixtas, queda normalmente a varios metros de la más baja marea. Esto, común a muchos hitos de delimitación marítima situados en tierra, ha sido utilizado en las argumentaciones peruanas para sostener que habría un pequeño territorio suyo más al sur del hito mismo. Estas afirmaciones configuran, de hecho, un cuestionamiento de la de- marcación en vigor por tres cuartos de siglo, y un desconocimiento de lo obrado por plenipotenciarios peruanos en l930, 1968 y l969.

Los argumentos dados con ocasión de la Ley de Bases del 2005, en determinadas declaraciones y al parecer notas diplomáticas, y ahora en El Comercio, son variantes de una objeción a los tratados perfectos de 1952 y 1954, que fijaron el límite marítimo, o bien a la demarcación y señalización de 1968-1969, efectuadas por comisiones mixtas y confirmadas reiteradamente por notas y otros actos diplomáticos o de Estado. Pasan todos ellos por reconocer errores en la negociación de los tratados, en los innumerables artos que identifican el comienzo de la frontera en el Hito 1-como es el caso de la determinación en el 2001 de los límites de Tacna y en una práctica coherente de décadas. E, invaria- blemente, tratan de construir una controversia jurídica donde no la hubo y es difícil que se la configure. Se apunta siempre a pedir una negociación diplomática respecto de su intento de cambiar el límite estableciendo y sus circunstancias, la que Chile, atendidos ese carácter, vigencia, reconocimiento y amparo bajo tratados perfectos de frontera, no está en situación de considerar. Retrata de una bien fundada y confirmada política de Estado. El manejo del problema así suscitado pasa por dejarlo latente ! y avanzar en los grandes temas de la agenda bilateral, o bien, si Perú insiste en el cuestionamiento, por que él considere hacerlo valer en su anunciado recurso a la Corte Internacional de Justicia.

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